Allí me encontraba, sentada en una silla con mis brazos cruzados , la cabeza gacha y llorando. Ahi estaba yo, no siendo justamente yo, siendo esa infeliz que soy cuando todo está mal. Hasta que llegé, llegé a ser yo de nuevo, y juro que nunca me sentí tan bien, al ver como supero mis temores y mis penas.
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