cuando perdemos la ilusión no tenemos ganas de salir a buscarla y si estamos en la espera, no nos confiamos. Es erróneo no darse cuenta que todo está en nuestras manos, la decisión que tomemos va a ser el camino hacia algo desconocido, pero con un buen fin.
Hay que decidir jugarsela por las cosas, sino, nunca sabremos que nos espera al final del camino.
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