domingo, 11 de diciembre de 2011

Como un niño que va al jardín y no se quiere despegar de la mamá, como un ludomaníaco que no quiere dejar de jugar, como un competitivo que necesita ganar, como el llanero solitario buscando a su madame, así se encuentra él por falta de su amor, por falta de su afecto, lleno de desilusión.
Aún sabiendo que no debería jugar todas sus cartas, que no lo merece, que todo le falta, pero es su mujer perfecta, llena de errores, con su manera superficial de ver las cosas, pero tan rara fue la cosa que se le dio por quererla enamorar.

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